Figura pequeña, que mi regla no sabe medir, tan breve como la palabra que no se dice, con su escueto silencio mudo, viste sus curvas casi redondeadas, con los hilos de la tinta que vomita mi lapicero y no queriendo ser un simple punto y seguido, separa los párrafos entre si para desarrollar una idea independiente.Mi idea.

jueves, octubre 19, 2006

amarillas cosas, dulces cosas.

Nos vamos, y es como si el sol, se marchara en medio de la noche aferrado a las nubes y los autos. Nos vamos y otros nos extrañan y hay otros que prefieren olvidarnos, entonces cuando me emborracho de pensamientos y me duermo entre tinta china y la lámpara de luz de la mesa de trabajo, recuerdo, recorro los llavines de casa, mi baño, el pasillo que me lleva a la habitación, la cocina junto a la nevera blanca, la sala, el sofá verde la habitación de Rossy, los libros, y el tendedero de ropa cuando salgo al patio. Voy a la calle, a la cinemateca, me voy a cinemacafe, ando aquel lugar entre las 6 de la tarde y mi querido ale, voy con amigas, y me agacho para recoger caracolitos junto a celia en la playa de Salinas, para llegar al otro lado del teléfono para hablar con Esther sobre los colores de la vida y preparar la receta de un futuro idealizado.

Me recuesto en una onda del viento hasta los escritos confusos de Liranzo, y las excusas a medias de Frandy, luego entre la música y una noche de mayo, recorro el conde con Junior agarrada de la mano, entonces despierto entre el verde y las muchas cosas que se construyen día a día aquí en esta burbuja de carboncillo y diseños. Abriendo entonces los ojos, en un vaso de plástico me tomo los recuerdos como son: simples, llanos, obtusos, amorfos, estupidos y cuadrados, amarillas cosas, dulces cosas.